miércoles, 12 de enero de 2011

Si despierto, nada volverá a ser como antes. Recuerdas los días en que nuestros pasos nos dirigían frenéticos hacia aquella vieja guarida, oculta a cualquier mirada extraña, construida por una necesidad conjunta de crear, envueltos por la fragancia de aquella naturaleza viva. Sembrábamos docenas de amapolas en aquel jardín imaginario, repleto de colores y aromas que recorrían tu cuerpo dejando caer su esencia en cada uno de los poros que en tu cuerpo aún resistían. Confesabas argumentos sutiles y evocadores, ideábamos escapar juntos o permanecer allí para siempre. Volaban las maltrechas fuerzas a cada intento por finalmente tomar el camino acertado, la decisión acertada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario